ZUNÁI - Revista de poesia & debates

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FABIO MORÁBITO

 

 

 

Los perros ladran a lo lejos.

Junto con ellos soy

el único sin sueño en el planeta.

Me ladran a mí,

despiertos por mi culpa.                                                  

Mi estar despierto los encoleriza                                    

y su cólera me espanta.                         

Somos los únicos                                  

que no dudan                                        

de la redondez de la tierra.                   

Los otros, los dormidos,

han renegado de Copérnico,

por esta única vez

se han reclinado sobre un mundo plano.

Por esta única vez, todas las noches,

y así amanecen,

creyendo que la tierra no da giros

y ellos se han dormido en sus laureles.

No pueden conciliar el sueño

sobre una superficie triste,

sobre un planeta equis.

Mejor oír ladrar los perros

que amanecer neolíticos.                     

Más vale no pegar el ojo

que claudicar del universo.

 

 

*    *    *

 

 

OREJAS

 

dos orejas: una para oír a los vivos

otra para oír a los muertos

 

las dos abiertas día y noche

las dos cerradas a nuestros sueños

 

para oír el silencio no te tapes las orejas

oirás la sangre que corre por tus venas

 

para oír el silencio aguza los oídos

escúchalo una vez y no vuelvas a oírlo

 

si te tapas la oreja izquierda oirás el infierno

si te tapas la derecha oirás... no te digo

 

había una tercera oreja pero no cabía en la cara

la ocultamos en el pecho y comenzó a latir

 

está rodeada de oscuridad

es la única oreja que el aire no engaña

 

es la oreja que nos salva de ser sordos

cuando allá arriba nos fallan las orejas.

 

 

*   *    *

 

El maestro pasa lista

sin mirarnos.

Después de cada nombre

se escucha “presente”.

Cada tanto un silencio: alguien no vino.

El maestro levanta la vista para cerciorarse.

Hubo una vez uno que guardó silencio

al oír su nombre,

el maestro levantó la vista, no lo vio

y puso la cruz de la falta.

El otro permaneció impasible

y lo miramos con envidia.

Tenía una cruz y estaba

entre nosotros.

No se quitó la cruz en toda la mañana.

Sin percatarse del engaño,

el maestro le pidió que leyera en voz alta

y en el salón estalló la risa.

¿Por qué se ríen?,

y todos bajamos la vista,

incluido el ausente,

que leyó con voz de ausente,

o así me pareció.

Al otro día no vino,

tampoco al otro día

y pocos días después, pasando lista,

el maestro se saltó su nombre,

después lo tachó con la pluma

y yo olvidé su nombre, su rostro y su cruz.

 

 

*

Fabio Morábito (1955), poeta mexicano, é autor de três livros de poesia: Lotes baldíos (1985), que ganhou o prêmio Carlos Pellicer, De lunes todo el año (1992), que ganhou o prêmio Aguascalientes, e Alguien de lava (2002). Os três títulos foram reunidos no volume La ola que regresa (2006). O autor traduziu a poesia completa de Eugenio Montale, que acaba de ser publicada na Espanha. No Brasil, foi publicado o seu romance Quando as panteras deixaram de ser negras (2008).

*

 

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